El perro que nunca estuvo allí.
Estiró las extremidades mientras soltaba un bostezo prolongado. Abrió los ojos y empezó a divagar entre el recuerdo de la cena del día anterior y el olor de un animal muerto en un contenedor al otro lado de la carretera, lejos de su casa. Y le pareció ún día cualquiera más, una mañana tranquila de las que el sol aplasta el horizonte y la ciudad emite su zumbidos y olores propios. Luka se preguntaba por que estaba soltando tanto pelo y sentía un calor sofocante durante aquellos días. Tres años después comprendería que la época en que hace mucho calor los humanos, esos seres tan laboriosos, la llaman “verano”. Pero eso era antes de que Luka viviese la experiencia que cambiaría su vida para siempre y su capacidad cerebral fuese la de un vulgar perro con pulgas.
Fué la experiencia de conocer a Jack Dempsey.
Un dia, mejor dicho, una noche, Apabullante y Netmarmota trazaban la idea de un personaje imaginario e imposible al que bautizaron como Jack Dempsey. Estaban sentados, frente a la chimenea con luz ténue, con sendas copas de Veterano en sus manos y cigarrillos Ducados entre los dedos. Pasaron las horas y el personaje tomó forma, ideas y creencias propias. El humo de los ducados poblaba el salón tras largas horas de conversación nocturna. Lo que no sabían es que Luka estaba apostado frente al calor de la chimenea, sin ignorar toda la conversación. Así hasta que llegó el alba.
Luka despertó estirando sus extremidades hasta el imposible y mientras miraba los primeros rayos de luz que entraban por la ventana miró a los tertuliantes de la noche ahora dormidos y roncando como cerdos caducados. Se acercó a la ventana lentamente y miró la luz del sol. Recordó enteramente la larga conversación de anoche y con los ojos iluminados por la estrella más cercana tomó una decisión. Decidió convertirse en el perro de Jack Dempsey.
Después de aquella decisión, como un zoom en su mente de apenas segundos, su capacidad cerebral volvió a ser la de un vulgar perro con pulgas.
Luka sonrió. Había explorado. Y ahora habia iniciado el camino hacia la estupidez.
“No importa que seas o quien creas ser, siempre
tendrás la esperanza de fingir tu propia muerte algún dia.”
Jack Dempsey. 1952-1984.